Hacia

una sociedad abierta.

Somos Independientes

El Ateneo de la República es un espacio político independiente. Actúa con foco y método diferenciados de los que caracterizan a nuestros partidos políticos.
Es independiente desde su fundación en 1962. Esta diferenciación, no es solo política sino de filosofía política, acompaña a la mayor parte de nuestra ciudadanía que se ha ido retirando de su afiliación a los partidos políticos. Hoy los independientes somos entre 70 y 80 por ciento del electorado, aunque nuestra Constitución ofrezca solo a los partidos la representación política. Nuestra observación, ahora corroborada, demuestra que los partidos, hoy atomizados y poco representativos, han fracasado en su intento de hacer la democracia, reemplazando esta función con una partidocracia nada efectiva y más bien facciosa. En izquierdas y derechas. La ausencia de elecciones internas y las “listas sábana” dictadas por cúpulas partidarias, más la falta de resultados económicos es el dato definitivo. En la práctica, nuestros partidos “no toman partido” por soluciones reales a problemas reales, sino que buscan candidatos que “miden”, con total dependencia de aleatorias y cambiantes encuestas de opinión. Nunca a partir de un pensamiento de largo plazo. Viven de un sistema partidocrático obsoleto con elecciones cada dos años, y tal que se van haciendo y deshaciendo sobre la marcha, con amplio perjuicio para la Nación como conjunto y nuestra estabilidad institucional. En medio de este vacío electoralista, la función de las instituciones independientes como la nuestra, es volver a la democracia efectiva, la que sólo puede lograrse a partir del uso del conocimiento, dejando los procesos electorales para aquello para lo que fueron creados: impedir los excesos de autoridad. Nunca para remplazar al conocimiento en la búsqueda de soluciones de largo plazo. Los independientes… en eso estamos.

No es el Poder sino el Conocimiento.

El electoralismo cortoplacista produce la degradación de la democracia, llevándola a una insuficiente pos-verdadera partidocracia. El método de los independientes para reconstruir las instituciones, no pasa por depender de elecciones y su búsqueda desesperada de votos. Sino por la formación de la Opinión Publica, que es a donde van a buscan sus ideas nuestros políticos. Y la formación de esa opinión pública no puede hacerse de otra manera que a partir de la Cultura y su ética implícita, la del respeto mutuo. Es la misma que invocó Montesquieu, “El fundamento de la República es la moral” Esa Cultura no admite la sanción de leyes para revocar los fallos de la Corte, ni de decretos para definir el número de muertos, tampoco la mediocridad de los jueces, la lentitud para hacer justicia o la politización de la misma. Los ojos vendados de la justicia son parte esencial de nuestro acervo cultural. De la misma manera que el Conocimiento debe prevalecer sobre sobre grotescos relatos económicos y las improvisaciones actuales para corregirlos. Nuestra cultura tiene para responder en esa materia indispensable para la democracia, pero la partidocracia prefiere el poder y se guía por votaciones donde prevalece nuestro atraso cultural, despreciando toda racionalidad. Nuestra intención política pasa por incorporar la triste lucha de poder partidaria adentro de los límites de nuestra Cultura, porque ésta es la última razón para acceder al largo plazo y los intereses de conjunto: los dos intereses de la Nación.

Un espacio
dedicado a la Nación


El Ateneo de la Republica es una institución sin fines de lucro, dedicado al estudio de los problemas y soluciones de la Nación como conjunto. Es decir que no actuamos como parte, como partido político, sin que ello signifique un conflicto o rechazo de ninguno de ellos. Aunque es claro que los intereses de la Nación, como conjunto, no coinciden con la visión parcial típicamente partidaria.
Al trabajar para la Nación no entramos en carreras por poder. De allí que el significado de las competencias eleccionarias no tiene para el Ateneo un efecto decisivo, todo lo contrario, observamos que las embestidas por poder de nuestra partidocracia suelen dejar de lado el bien común. Más bien se agotan en su trabajo permanente para colocar candidatos partidarios en cargos públicos.
De la misma manera, los reducidos tiempos electorales, con elecciones cada dos años, impiden el trabajo de largo plazo que requieren los temas importantes de la Nación. En definitiva, trabajar para un conjunto político llamado Nación, no se parece en nada a la partidocracia que ha reemplazado a la democracia y a la República que nos debemos.

Nuestro método


La concepción política del Ateneo de la República, no pasa por la promoción de candidatos ni de partido político alguno. Su trabajo consiste en el análisis de los problemas de la Nación, uno por uno, tema por tema, pero con el requisito ineludible de que las soluciones resulten coherentes entre sí. Lo cual requiere una síntesis ordenadora y abarcadora de los temas tratados y sus soluciones. Es decir, el método independiente, requiere del máximo respeto por un principio lógico ineludible, el de la no-contradicción.

Otro aspecto crucial de éste Método, consiste en la referencia permanente a la base empírica, tomamos los hechos como referentes, tratando de evitar toda clase de dogmatismo, ideologías, metafísica y demás formulaciones alejadas del Conocimiento riguroso.

Y requerimos que el trabajo sobre cada uno de los temas nacionales, esté guiado por una pretensión ética amplia y de largo plazo, originada en el cristianismo, que es la ética del amor al prójimo.